Los inframundos son como miniaturas y, como tales, me gustan. Son paisajes en sí mismos; Extensiones encerradas por gigantes; Espacios secretos que sólo existen cuando los descubres; Decorados de una película en miniatura; Lugares ignotos de acceso oculto.
Son inesperados, pacíficos, extraños, impredecibles. Te das la vuelta un segundo a contemplar lunas y, al volver a ellos, se han mudado en silencio para no despertar a las aves.
Por eso Lurdes y yo los fotografiamos. Para no perderlos aunque se pierdan. Para conservarlos como se conserva un instante, un sonido, una luz que se filtra, una ola que ya no vuelve.
miércoles, 8 de abril de 2009
INFRAMUNDOS
Los inframundos son como miniaturas y, como tales, me gustan. Son paisajes en sí mismos; Extensiones encerradas por gigantes; Espacios secretos que sólo existen cuando los descubres; Decorados de una película en miniatura; Lugares ignotos de acceso oculto.
Son inesperados, pacíficos, extraños, impredecibles. Te das la vuelta un segundo a contemplar lunas y, al volver a ellos, se han mudado en silencio para no despertar a las aves.
Por eso Lurdes y yo los fotografiamos. Para no perderlos aunque se pierdan. Para conservarlos como se conserva un instante, un sonido, una luz que se filtra, una ola que ya no vuelve.
viernes, 3 de abril de 2009
INFRAMUNDOS
Los inframundos recogen los acontecimientos de seis horas de machacón y antiguo ir y venir. Seis horas de no-me-importa-qué-hora-es. Les da igual el sol que la luna, la lluvia que el viento, los alemanes que los divorciados. No saben que hoy hay una reunión importante de la OTAN.
Cuando un inframundo nace, otro inframundo muere en Nueva Zelanda. Y viceversa, cuando un hombre muere en Afganistán, otro toma un zumo en Louisiana.
martes, 31 de marzo de 2009
BOCETOS
Soplaba un ligero nordeste y aunque la mañana estaba despejada hacía bastante frío. Un día sano, que diría mi padre. Deslicé las manos en los bolsillos de mi chubasquero en un acto instintivo de protección, acariciando objetos cotidianos y de máxima familiaridad. En el izquierdo el llavero de Loewe con todas sus llaves ordenadas racionalmente para su uso: la del portal, la del buzón, la del cerrojo y la de casa; el teléfono móvil, esta vez demasiado inmóvil, demasiado callado, demasiado inerte. En el derecho el tabaco: un paquete de habanos abierto y otro cerrado para por si acaso; un mechero de propaganda de un bar donde nunca estuve y la nota escrita apresuradamente en un trozo de un sobre vacío del Banco Popular: calle Gutierrez de la Gándara, número catorce, primero izquierda.
viernes, 13 de marzo de 2009
BOCETOS
Me levanté a pedir las cervezas. Noté que ella me miraba y procuré parecer más atlético.
- ¿Por qué cojeas? -me preguntó de repente cuando volví a tomar asiento.
- Me dispararon en Nicaragua -le contesté sonriendo, como quitándole importancia.
- ¿Bromeas?
- No, con eso nunca hago bromas. Me dieron aquí-le dije señalándome la rodilla izquierda- y aquí -esta vez mi mano fue al pecho. Puede decirse que estoy vivo de milagro.
Ella no supo qué decir. Permaneció unos instantes valorando la situación. Los ojos abiertos, la boca abierta.
- Y... ¿cómo fue eso? -dijo al fin.
- Mejor cambiamos de tema -repuse incómodo.
- Joder -protestó-. Me parece importante saber cómo te viste en esa situación. No sé, te conozco hace media hora y no se nada de tí. ¿Qué quieres que piense?
La miré a los ojos con seriedad, ella aguantó mi mirada con gesto preocupado hasta que, poco a poco, fui relajando los labios dando paso a una amplia sonrisa.
- Que no, boba. Te estoy tomando el pelo -dije riendo. Cojeo por culpa de la artrósis.
- Serás gilipollas -escupió enfadada. Ya me parecía a mí. Me habías asustado.
Se echó hacia atrás en el asiento, relajó los hombros y resopló.
Pude sentir la cicatriz a través de mi camisa. Levanté mi caña hacia ella.
- Por nosotros.
jueves, 5 de marzo de 2009
OLAS
¿A qué viene la mar cada día? ¿A quién busca que no encuentra?
Me asomo a la ventana de vigilar mareas. Es temprano y hace un frío de bigote. No sé con exactitud a qué bigote me refiero, pero hace mucho frío. Hace un rato granizó, que es como llover demasiado o nevar en un quiero y no puedo. Ahora no llueve.
En la playa, en la parte de la mar más cercana a la arena, se extiende una cordillera de olas blancas que ocupa el litoral que alcanzo y cerca de cien metros hacia la cinta de la mar.
Son olas recalcitrantes, olas entre enfadadas y tercas, olas hordas. No sé qué buscan, pues siempre se quedan impotentes y reculan como para tomar un impulso casi siempre inútil. Son olas desordenadas, olas rabiosas, olas que abren la boca y se tragan así mismas en un gesto
inconsciente y desesperado.
Más tarde se retirarán deprimidas a planificar un nuevo secuestro de arenas, una nueva invasión sin objetivos ni ideario, un nuevo acto de inmolación consecuente a su irracionalidad.
Al fin y al cabo son olas, un puñado de olas en constante regeneración, una masa de agua que muta cada día y que sólo engulle barcos y marineros.
miércoles, 4 de marzo de 2009
EL PODER Y LA MADRE QUE LO PARIÓ
¿Es razonable que en Euskadi pacten socialistas y populares para arrebatar la lehendakaritza a los nacionalistas?
Es decir, la izquierda y la derecha (españolista) se unen frente a la derecha nacionalista.
¿Qué fue primero, el huevo ó la gallina? ¿ser de izquierdas ó ser español?
¿Es mejor ser nacionalista aún a riesgo de traicionar el ideario particular? Porque me consta que muchos nacionalistas de izquierdas han votado al PNV.
Si ese pacto se produjera, inevitablemente traería consigo una legislatura frentista entre españolistas y nacionalistas (aproximadamente el 50% contra el otro 50%). Sería un gobierno mixto izquierda/derecha que inevitablemente acarrearía roces con el gobierno central; roces entre afiliados a favor y en contra del pacto de gobierno; roces con el 50% del electorado (los nacionalistas). No parece muy sensato.
Por otro lado, un cambio de gobierno se hace ya necesario después de 30 años de mandato peneuvista. Un cambio de gobierno provocaría cierta inercia en el electorado (ojo a Galicia) de cara a próximos comicios. Parece atractivo.
Además, ¿no sería más razonable que ocupase el gobierno aquel partido que más votos (escaños) haya obtenido?, pero, ¿Realmente qué es lo que demanda el electorado: posicionamientos geopolíticos ó sociopolíticos?
Por último, con estas apreturas de escaños ¿notaremos en esta legislatura (sea cual sea) algún cambio, evolución o mejora?
Particularmente me da igual. No me gusta el poder, no me gusta la sociedad política y, además, no me gusta ni la sociedad ni la política. Al menos que no se pasen, porque me iba a cabrear.
miércoles, 18 de febrero de 2009
El arte devorado por el arte
¿Quién es el dueño del paisaje,
de los colores, de las materias?
¿Quién es el débil?
Chillida esculpía en el aire, en los huecos que forma la materia, en los suspiros del vacío. En este caso, no se sabe si la mar está ocupando un espacio que no le pertenece; no se sabe si lo hace de forma voluntaria e, incluso, si toma conciencia de ello. El hombre y su obra forman parte también de la naturaleza, de los paisajes cotidianos o por cotidianeizar y de la expresión de sí mismo. Así pues, el vacío es de aquel que lo ocupa, del que le da contorno y, por tanto, visado de existencia. La pregunta es si esta okupación es permisible a riesgo de transgredir las propias fronteras del vacío.
miércoles, 11 de febrero de 2009
Hay que tener cuidadín en los cruces.
La joía crísis y el joío puto-paro-de-los-cojones me deja la creatividad por los suelos. Es lo que tiene el fumar...
Ya se me irán ocurriendo otras cosas. Todo lleva sus plazos, sus tiempos. La vida es una sucesión de ritmos. El que pierda el ritmo lo lleva claro. Ahora toca blues, mañana, sin duda, volverá el calypso, el rock & roll y quizá el vals.
Lo dicho, cojo mi armónica y me siento en la escalera a ver pasar ambulancias, banqueros y lluvias.
martes, 23 de diciembre de 2008
martes, 2 de diciembre de 2008
LA CAJITA DE NACAR
¡Qué estrecho y largo el día
si no me rozan tus palabras!
Hueco como rosario que repite
y monótono como el asfalto.
Cómo esconder los minutos,
y los gestos a nadie,
y las sonrisas nonatas
que no sabemos asomar.
Tras de tí sólo quedan
vagones en vía muerta,
toros despuntados como bestias lentas,
y ecos improcedentes
que huelen a lirio desbravado.
El día es largo y estrecho
como pasillo contumaz
que siempre empieza,
como calleja húmeda
que nadie quiere pisar,
como catedral de incienso
que ya no espera a nadie.
Pero has vuelto a mi paisaje,
has regresado temprano a mi mano
que alcanza tu presencia.
Sólo por eso vale la pena
que te alejes y vuelvas.
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